Blog

BOLAS BLACAS Y ALMAS NARANJA. LO QUE PERMANECE.

  • 25 febrero, 2018
  • Blog

Detalles

“Mejor que mil días de estudio diligente es un día con un gran maestro”. (Proverbio japonés)

Difícil de sintetizar lo vivido ayer con Pesic y Ricard… Un auténtico chute de pasión por el Baloncesto. Y muchos valores (de los de verdad, no de los de boquilla) disponibles para ser capturados!

Ya hace un tiempo que hablamos con Ricard en las largas charlas con entenadores por las noches en nuestro campus Frontera, de ese concepto: “bolas blancas”. Ayer creo que ya lo terminé de entender, por ahora, escuchando y sintiendo a un Pesic muy genuino. No se trata de ser o no buenas personas, más o menos simpático, respetuoso, etc… Las bolas blancas, cuando entrenan, se preocupan de entrenar, de hacer mejorar a sus jugadores, de adaptarse a las necesidades del momento. No gastan tiempo especulando, criticando a otros, yendo por detrás, pensando en el “siguiente equipo” en lugar del actual, o en el siguiente “movimiento interesado” para su carrera. Entrenan. Todo el día.En la pista, en casa. Punto. Y, claro, eso es muy exigente para los entornos, los equipos, los jugadores, las directivas… Las bolas blancas, son difíciles de “comprar”, de manipular. Lo que haga falta. No escatiman. No paran de dar… y de exigir. No tienen miedo. Entrenan.

Esas son las esencias que comparten Pesic y Ricard… y Antonio Perez, que también estaba allí. Y las esencias que nos contagian, que perfumaron ayer la cena y hoy se extenderán un poco más a través de este post. La inspiración para el entrenador del futuro. Lo que permanece.

Sí, del futuro, no del pasado. El entrenador “moderno” no es lo mismo que el entrenador del futuro. Yo, es que… al verlos ayer sentados con nosotros, y hablando desde el corazón y el estómago de lo que es ser entrenador… Es un regalo tan grande. Y para mí, en concreto, que llevo ya un tiempo hablando de emociones, liderazgo, autenticidad, humor, corazón, felicidad… ver ayer todo eso en la esencia de un Pesic, también profundamente inteligente, listo, exigente, sabio… es muy reconfortante e inspirador. Eso conecta generaciones. Por eso una persona de 70 puede liderar a tíos de 25. En la cena, había tres entrenadores menores de 30 años…. y quedaron entusiasmados con el espejo, con la inspiración. Y yo, como observador a medio camino, flipando. Qué fácil es todo! Y cuanto lo complicamos…

En la pizarra no está la diferencia. Solo es el vehículo (imprescindible), pero nosotros, tú, entrenador, eres el conductor. Conduce con el corazón y el estómago… y usa la cabeza para ir incorporando nuevos mapas…. Siempre aprendiendo, pero desde el principio, siendo uno mismo. Y con el aprendizaje, ese “uno mismo”, ya se irá transformando. Eso, si, “entrena todo el día”.

La emoción como pegamento del talento, la emoción como vínculo entre la experiencia y la ilusión, entre el presente el pasado y el futuro. Esa conexión entre generaciones, la parte de sangre esa naranja… sí, sí la sangre del entrenador, que tiene glóbulos blancos, rojos… y naranja. Ayer nos hicimos unas transfusiones de esa sangre. Un encuentro de almas naranja.

Gracias, coach!

Un maestro es una brújula que activa los imanes de la curiosidad, conocimiento y sabiduría en sus pupilos (Ever Garrison)

Etiquetas

Copright 2014 / TRANSFORMACIÓN DEPORTIVA