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Complejidad, ciencia y realidad

  • 21 noviembre, 2014
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Complejidad

Leyendo a Edgar Morin,  uno de los filósofos y pedagogos más influyentes de las ultimas décadas, conecté asombrosamente con su forma de entender y estudiar los fenómenos, los cuales el autor aborda a partir del paradigma de la complejidad.

A nivel conceptual, el pensamiento complejo se refiere a la capacidad de interconectar diferentes dimensiones de la realidad. Ante la emergencia de hechos y objetos multidimensionales, interactivos y con componentes aleatorios, como son la mayoría de deportes y también la vida misma, el sujeto se ve obligado a desarrollar una estrategia de pensamiento que no sea reductiva ni totalizante, sino reflexiva.

Hace ya muchos años, empecé a introducir esta corriente de pensamiento a mi deporte, el fútbol. Si nos paramos a reflexionar un minuto, el fútbol es una disciplina deportiva que se juega con los pies, es decir, que la posesión del balón es, como mínimo, un termino discutible; que permite a sus 22 participantes moverse sin restricciones dentro de un espacio de un tamaño alrededor de 7.000 m2, donde existe una zona no útil de juego dinamizada constantemente por el equipo contrario (fuera de juego); y donde una atmosfera asombrosamente críptica (prensa, aficionados, sponsors, equipos arbitrales,…) enmarca y condiciona indirectamente cada una de la múltiples acciones y situaciones del juego.

Ciencia

Fue después de aplicar este tipo de pensamiento a un deporte que se entendía estrechamente ligado a la ciencia, cuando me di cuenta que el fútbol es una disciplina pre-científica, es decir, que en ella no residen verdades, certezas ni leyes. Sí es cierto que la ciencia en el fútbol nos permite establecer unos márgenes, muy importantes, de los cuales no salirnos. Pero el crecimiento de este deporte pasa por el conocimiento empírico y se consolida con el fenomenológico, donde experiencia e intuición son la base a partir de la cual utilizar la ciencia, y no al revés.

Un domingo por la mañana y jugando como undécimos contra el líder, este utilizaba un sistema 1-4-3-3, cuando, con Gerard Autet, sentimos la necesidad de poner un 1-4-4-2, aún sabiendo que tendríamos inferioridad en la zona de construcción del juego y que podríamos sufrir. Optamos por la intuición, ignorando la ley que sitúa al 1-4-2-3-1 como mejor sistema para contrarrestar al 1-4-3-3. Después de haber utilizado nuestra parte pre-científica, le dijimos al delantero lejano que en basculaciones redujese el juego del pivote contrario, instrucción mucho más cercana a la ciencia. Jugamos un gran partido, dominamos el juego, casi ganamos (1-1).

Asimismo, llevo años preguntándome porqué los escritores de grandes libros de fútbol ligados a la ciencia no tienen ninguna Champions League, y aquellos entrenadores que sí la tienen, no escriben. Un claro ejemplo de esto sería Paco Seirul·lo, que en mi humilde opinión ha sido el profesional con más influencia dentro del FC Barcelona durante los últimos 20 años y que contribuyó en gran parte a engendrar el Barça de las 6 copas. Este crack ha escrito muy poco y ha publicado, a nivel de indexación alta, prácticamente nada. Será porqué aquello que tienen que decir no está aceptado por la ciencia al no estar sujeto a ninguna ley ni certeza? Será que los entrenadores con Champions League no tienen nada que aportar que sea objetivable y eso les produce miedo a que les digan que ganaron sin fundamentos, es decir, por puro azar? Que se lo pregunten a Rafa Benítez cuando le remontó un 3 a 0 al Milán en 2005, o a Di Mateo, que consiguió una Champions ganando al FC Barcelona y al Bayern de Munich, haciéndose cargo del equipo como entrenador interino en una situación crítica y solo dejando que este jugará según su memoria colectiva previa y parámetros de juego dominados hasta el momento.

Realidad

Para terminar, me gustaría compartir 3 grandes aportaciones que condicionaron significativamente mi consolidación en este tipo de abordaje pre-científico del fútbol, y las cuales me llevan cada vez más lejos de la ciencia y me acercan, en una relación exponencialmente inversa, a la realidad de mi deporte:

Referente al jugador:

Antonio Damasio: “Es cuando un jugador entra en un estado de emergencia total en el juego y conecta con su más pura intuición e irracionalidad, cuando será capaz de absorber la mayor cantidad de complejidad,  implantando soluciones espectacularmente creativas y asombrosamente eficaces.”

Referente al juego:

Enrique Meza Jr: “Mi papá, considerado uno de los mejores entrenadores de México, siempre me decía que para encontrar una solución referente al juego hay que hacer caso al primer pensamiento, ya que ese siempre será el bueno. Al racionalizarlo, a parte de perder un tiempo de oro, nos alejaremos de la perspectiva más esencial de aquello que necesitamos, optando por opciones contrastadas dentro de un deporte donde lo contrastado no existe”.

Referente al entrenador:

Bora Milutinovic: “Profesor Albert, le recomiendo lo siguiente: cuelgue todas sus titulaciones académicas en la pared de su casa, haga las maletas y empiece su viaje hacia la auténtica maestría. Salga de su zona de confort, viva experiencias, equivóquese, triunfe, fracase,… Yo he entrenado a 8 selecciones nacionales absolutas y he estado con 5 de ellas en 5 mundiales diferentes, y solo he llevado una cosa encima, y no eran mis títulos académicos, sino mi cámara de fotos, para inmortalizar todas y cada una de las mejores vivencias de mi vida”.

Post de Albert Rudé.

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