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El potente vínculo entre amor y rendimiento

  • 12 abril, 2018
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“Los líderes destacados hacen hasta lo imposible por elevar la autoestima de su personal. Si la gente cree en sí misma, es increíble lo que pueden lograr.” Sam Walton

Los conceptos, la organización de las ideas, las estructuras, las planificaciones… todo esto está un poco sobredimensionado. Como muchas veces he comentado, la fantasía del líder demasiadas veces es el control de la situación. Es claro que los equipos tienen un curso de vida, como un organismo. Podríamos decir que evolucionan permanentemente. Esta evolución es golobal y parcial de cada uno de sus órganos (personas que forman parte). Un ser humano no sobrevive con salud sin amor, por más comida y comodidades, si no hay cariño, contacto, afecto, la vida se empobrece. Miremos el equipo como un ser humano. Le podemos dar contenidos perfectos, pero necesita esa relación imperfecta, vulnerable, descontrolada, que es el cariño, el amor.

 

Demasiadas veces enfocamos el liderazgo desde la parte externa: actitudes, comportamientos y competencias. Lo intelectualizamos. Lo “clasificamos”. Y no es que no me guste eso. Eso también es liderazgo. Solo con amor, no es suficiente! El bebé tiene que dormir en una cama, comer, etc…. Lo que pasa es que desatendemos la parte interna. Lo que pasa de puertas adentro, que determina esas actuaciones, competencias y comportamientos. El exceso de parte externa nos desconecta de curiosear en la parte interna, la fuente.

 

El otro día nos encontramos hablando en el foro de un curso, del amor por el deporte. Una palabra que está “mal vista”. Como mucho, utilizamos “pasión”, a veces como manera inconsciente de hablar de amor. ¿Qué es amor, cuando hablamos del liderazgo? Es cuidar a ese ser humano que es tu equipo. Y aporta bastantes beneficios al crecimiento y la salud, si lideramos con y desde el corazón. Esos por ejemplo…

 

  • Mirar desde las posibilidades y no desde las limitaciones. Sin etiquetas limitadoras, estimulando al otro a desarrollarse.
  • Ausencia de miedo, donde hay amor el miedo no tiene lugar. No existe el miedo al fracaso, porque no se contempla, no importa, no existe.
  • Ingenuidad, magia, utopía. Desde ahí diseño y transmito objetivos expansivos, más ambiciosos
  • Audacia, empoderamiento, todo es posible, puedo superarme, puedo llegar más allá de lo que mi estructura mental ha previsto…
  • Libertad para ser uno mismo, para mostrarse, para experimentar
  • Presencia. Es decir, foco en apreciar lo que hay en cada momento, no en lo que me gustaría, lo que “tendría que haber”, etc…

 

Si me trabajo este foco interno como líder, mi “output” ofrecerá competencias, comportamientos, actitudes que van a llevar a mi equipo y a mí mismo, al crecimiento, a la sorpresa positiva, a la fascinación y al descubrimiento de potenciales que estaban ocultos. Es sabido que el corazón es la mejor arma cuando no existe mucha “competencia conceptual”. La invitación es a no substituir esta gran arma por otra que es más “brillante”, la teoría, la ciencia…. El arte, la capacidad creativa se verá reforzada con la ciencia, claro! Pero no nos olvidemos de la fuente verdadera que nos conecta y nos impulsa y nos aporta bienestar: el amor. Y cuando hay bienestar, aparece la exigencia, la búsqueda de la excelencia, el placer, la dedicación, la concentración, y por lo tanto, el rendimiento. El premio por actuar con el corazón es el resultado que sientes, no el que obtienes.

“El verdadero liderazgo tiene que ver con experiencias humanas. No es una fórmula o un programa, es actividad humana que viene del corazón y considera el de otros. Es una actitud, no una rutina.” Lance Secretan

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