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La pretemporada utópica

  • 24 agosto, 2018
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“La utopía es el principio de todo progreso y el diseño de un futuro mejor.” Anatole France

Había una vez un club donde los jugadores eran los protagonistas en la pretemporada. Entrenaban mezclados de edades y categorías. Los entrenadores disfrutaban viendo como el cadete le ganaba un 1×1 al senior, como un chaval podía “enseñar” un movimiento a un mayor. Chicos y chicas también entrenaban juntos. Incluso creaban sus propios ejercicios por parejas o grupos de 3.

Los entrenadores diseñaban trabajos de esas semanas con tres objetivos principales en pretemporada:

  • Que todos se conociesen el máximo posible como personas y como jugadores. Para ello trabajaban en pista y fuera de pista. Construían vínculos de calidad, afrontaban tareas de cooperación y competición….

 

  • Recoger el máximo de información de cada jugador a fin de poder individualizar la manera de ayudarle a crecer. Para ello, obserbavan, tenían charlas informales, conversaciones grupales, etc…

 

  • Con todo eso, diseñar una manera de jugar para aproevchar todos los talentos, y poder dar rol, espacio y presencia a todos los jugadores.

 

Todo ello era posible porque desde el club quedaba muy claro que el jugador, en primer lugar es de sí mismo, luego del club, después del equipo, y no es del entrenador. El entrenador es un facilitador y un desarrollador, no el protagonista.

 

Ese club era un espacio de felicidad. Todo el mundo recibía lo que venía a buscar. Crecimiento, diversión, reto, aprendizaje, pertenencia y amor. Los jugadores salían preparados para dar su mejor versión. Los entrenadores cada día eran mejores porque aprendían constantemente unos de otros, y de los jugadores.

Los padres valoraban el trabajo y los entrenadores estaban pagados como corresponde a esa gran vocación, responsabilidad y papel en la sociedad.

El foco era trabajar para los que están, no fichar a los que no están.

Y tantas otras cosas pasaban en ese club….

Esta utopía estaba en la mente de algunos. Otros pocos se lo planteaban de verdad. Pero a final, solo era una utopía. Y la gran mayoría se reían de ella, como suele pasar con las utopías. Menos mal que unos pocos se ponían en marcha 😉

“La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar.” Eduardo Galeano

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